Manhattan.
A medio camino del cielo y en una ingravidez permanente.
Saciamos apetitos con una cadencia lánguida y flexible, al borde del precipicio en esta ciudad de cristal.
Y sólo aquí eres quien no eres.
Exhibicionista ficticio que alardea de potencia, músculo y resistencia.
Te dejas querer, colmas el hambre al engullirte, tejes mil pasiones con apenas relamer tus contornos.
Y proyectas el mismo trato sobre mí.
Ante los ojos de algún dios, apenas misericordioso.
Tu impostura no cabe entre los hombres.
En este espacio intermedio sólo debes preocuparte de lo agreste de mis ojos; y de los inventos locuaces surgidos tras la ventana…
Conjuramos transparencias y destellos solares en la etérea moqueta que recibe nuestro ardoroso sudor.

8 comentarios:
cuidado con los ácaros...siempre importunan
Más bien parece que sólo es quien es de verdad.
Manhattan, todo un cóctel de acristaladas sensaciones erguidas hacia el cénit etéreo. Hacer el amor, entregarse sin pudor sabiendo que millones de pupilas pueden reflejar el eco de tus jadeos. ¿Le excita, Lady? Ese delicioso actuar en el filo de lo contenido, para repentinamente abandonarse en aras de las más lascivas fantasías…
¿Qué bailaremos hoy, tras plotearnos sin cuartel, Lady? ¿Bailamos con ella, o bailamos con la voz?
Besos, mi sexótica Lady Shang.
Alguna vez he podido ver un relato completo de pasión escrito en una gota de sudor.
Se tejen muchas historias tras las ventanas de un semipiso en Manhattan...
Cada urbe tiene sus propias leyes sensuales...besos.
...Pues me han quedado ganas de ir a Manhattan.
Besitos.
Solo tras las ventanas ahumadas de algún hotel barato o lujoso algunos puedes sacar su otro yo que llevan dentro. Un abrazo.
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